domingo, 20 de enero de 2008

MI AMIGO REDAMY PÉREZ


MI AMIGO REDAMY PÉREZ

Pasaron años desde que escuché hablar de Redamy por primera vez hasta que lo conocí personalmente. En el colegio no se comportaba como los demás niños. Mostraba una inteligencia muy superior a la normal, y por desgracia para él, muchos de sus profesores le cogieron animadversión, pues decían que esas preguntas que siempre se estaba sacando de debajo de la manga, sólo tenían el objetivo de ridiculizarlos delante del resto de los estudiantes.
La verdad es que Redamy no intentaba ridiculizar a nadie, sólo deseaba saciar su hambre de saber, que al parecer, era mucho.
A veces, cuando sus profesores se cansaban de él, y terminaban insultándolo y rechazándolo, mi madre, que era su profesora de Literatura y gramática, salía en su ayuda. Intentaba explicarles al resto del claustro, que Redamy Pérez Ramos, era un niño especial, una suerte de “superdotado” y que debían tratarlo como tal.
De labios de mi madre supe yo de la existencia de este chico, y luego, también de amigos comunes, pero él y yo no nos habíamos cruzado nunca, aunque siempre dije que me habría gustado conocerlo personalmente.
Una noche, de paseo por nuestra ciudad, (Trinidad de Cuba) nos encontramos él y yo, sin saber él, que yo era Tadeo, y sin saber yo que él era Redamys. Nos pasamos todo el tiempo charlando con unas chicas francesas, unas de las tantas turistas que inundaban e inundan la ciudad cada noche. Cuando por fin nos despedimos de ellas, ya bien entrada la madrugada, Redamy y yo nos fuimos juntos y por el camino charlamos un poco de cosas triviales, como por ejemplo, de nuestros respectivos estudios de la lengua francesa. Al despedirnos, sólo entonces nos dijimos los nombres, y qué sorpresa para ambos. Hacía años que deseábamos conocernos, y esa madrugada, en aquella esquina de la calle de La Boca y Jesús María, nos presentamos y nos morimos de la risa al ver que nos habíamos pasado toda la noche juntos así sin sospecharlo.
Redamy me dijo: “De saber que eras Tadeo, nos habríamos ido tú y yo a hablar de nuestras cosas, y hubiéramos dejado a estas chicas aquí tiradas. Después de aquello, no nos volvimos a ver.
Redamy anda ahora mismo por Alemania y yo por España, aunque soñamos los dos con encontrarnos, sabe Dios en qué país de este mundo. Espero que esa larga charla que tenemos pendiente se dé pronto. Visto como aparece en esta foto, nadie pensaría que es un cubano, pero lo es, y uno de los cerebros de la isla que más lejos ha llegado y que tiene por delante un brillante futuro en el mundo de las investigaciones científicas en el mundo de la física molecular.

TADEO

3 comentarios:

Catalina Zentner dijo...

Estas historias impregnadas de vivencias inolvidables son un claro remanso, luego del gris de ciertos días.

Memorial de Silencios
Cofre de Haikú
De Ausencias y Soledad

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Catalina:
Dices muy bien, amiga. Un abrazo:
Tadeo

Lidia M. Domes dijo...

Así... toda la noche y sin saber... qué suerte que se presentaron ¿no? También podrá haber sido de otro modo... mmmm....

Cariños.

Lidia